sábado, 22 de marzo de 2008

Los primeros pasos


Cuando alguien quiere aprender Kyudo y se acerca al dojo o a alguno de los cursos de iniciación que organizamos, siempre es para mí un problema saber como enfocar la enseñanza de los primeros pasos.

No debería ser así, en Kyudo no cabe la interpretación de nada, el Kyudo se enseña con una metodología concreta, aprendida y transmitida de los senseis y sempais, no cabe adaptar el Kyudo al individuo, el individuo se debe adaptar al Kyudo.

Esto es más fácil o debería serlo en Japón, donde por su propia cultura saben que el aprendizaje de un arte marcial y de otras actividades obliga a trabajo, paciencia, sacrificio, perseverancia, respeto y tiempo. En occidente y más en España alguna de estas características no abundan demasiado y dificultan el aprendizaje inicial.

El Kyudo no necesita “clientes”, nadie se gana la vida con el, así pues seria fácil tomar la decisión de que al que no le guste como se enseña Kyudo se dedique a otra cosa, pero creo que vale la pena, sin modificar esencialmente la metodología ser algo flexibles.

Se pide al alumno que tenga una mente de principiante (shoshin), abierta, humilde, modesta, entusiasta y sacrificada, pero también el que enseña debe tenerla, debe tener shoshin y conservarlo toda la vida, por su ya anterior andadura por la vía del Kyudo, debe abandonar los prejuicios e intentar transmitir la enseñanza sin demasiada rigidez.

No es una opinión arbitraria, es una opinión basada en la observación de la actitud de los senseis japoneses que muestran una humildad extrema, he visto saludar sin tokonoma, solo pidiéndonos que imagináramos uno, he visto transmitir entusiasmo hacia el Kyudo, he visto celebrar acertar el mato, aunque fuera con un tiro no demasiado bueno, he visto romper el protocolo para enseñar algo que consideran importante, he entendido lo que significa shoshin, en senseis Hanshi 8º dan, eso son buenas y verdaderas lecciones.

Así pues a las personas que se acercan al kyudo, la mayoría de veces tras leer algo de literatura de Herrigel, algún reportaje o alguna lectura esotérica en el que el satori se alcanza de manera rápida y sin demasiado trabajo, no me importa dedicarles tiempo en explicar y verbalizar el kyudo, algo que después resulta bastante inútil, pero que como primer contacto siempre es agradable al neófito, eso sí después deben de aguantar como prueba de fuego unos shareis en seiza junto a la kamiza, deben aprender a saludar con el grupo sin saber muy bien porque, ni a que y deben de aguantar unas horas practicando con el gomiyumi, al final como recompensa un inútil y teledirigido tiro a la makiwara, pertrechado con guante, arco y flecha, la primera flecha ha sido lanzada, que le vamos a hacer nos gusta, somos occidentales.

Si tras este pequeño proceso el aspirante vuelve al dojo, puede ser señal de que ha visto algo de las virtudes del kyudo, entonces empezará la dura andadura por el Kyudo, donde solo hay trabajo, mucho trabajo y bastante sacrificio y andará por el hasta que sus deseos, su aguante y su perseverancia se lo permitan.

Pero ese ya es otro capitulo, mucho más complicado que los primeros pasos.

sábado, 15 de marzo de 2008

Un descubrimiento



La asistencia a los cursos y seminarios de Kyudo, siempre es una experiencia de la que se extraen buenos conocimientos, unas veces son conocimientos teóricos, otras conocimientos prácticos, siempre conocimientos sobre uno mismo y a veces se descubre algo que por evidente y simple pasa desapercibido, tapado por una infinidad de conceptos y palabras.

Un descubrimiento así me apareció en el seminario Europeo de Bourges, donde después de la comida y bajo un calor impresionante de casi 42 ºC, algo inusual en esa zona de Francia, realizando una práctica más relajada, Nakatsuka sensei formulo una pregunta ¿ con que se tira en Kyudo…?, todos los asistentes nos miramos con cierta extrañeza, acertar la pregunta a pesar de que todos teníamos respuestas que podrían ser acertadas no era tarea fácil, sabíamos que no eran las respuestas que esperaba nuestro sensei, algunos más atrevidos apuntaron algunas respuestas,… con los huesos…., como se indica en el Shaho-kun,… con los omoplatos apuntaron los que buscaban una respuesta más física o mecanica, … con el Ki la energía espiritual dijeron otros…etc. yo no sabia exactamente que contestar y fiel a mi máxima de “vale más mantener la boca cerrada y parecer tonto, que abrirla y despejar cualquier duda”, esperé la respuesta de nuestro sensei.

Nakatsuka sensei, después de dejarnos hablar y opinar, se puso la mano en el corazón y dijo en Japonés, “Kokoro”, el traductor apunto “con el corazón”, se tira con el corazón, sin saber japonés se entendió a la primera, la manera de realizar el gesto y la palabra de Nakatsuka sensei, se referían a un sentimiento.

La palabra Kokoro en japonés tiene bastantes significados aunque su traducción más general es corazón, espíritu, mente, etc. pero lo que realmente quería decir Nakatsuke sensei era que para tirar en Kyudo hay que tirar con sentimiento, con el corazón como sentimiento.

En el Kyudo Manual Vol. I, son muchas las referencias a Kokoro, a la estabilidad del espíritu, como una exigencia de mantener un estricto control de uno mismo y de las emociones para conseguir realizar un tiro correcto.

Pero para mí esta palabra, Kokoro, me resulto especialmente agradable de oír, la anote de inmediato en mis apuntes. A veces se emplea la palabra Serendipidad, para definir este tipo de descubrimientos, la serendipidad es el hallazgo inesperado de cosas o ideas interesantes durante el proceso de búsqueda de otras, esto significo para mí esta palabra, había acabado de leer el libro “Kokoro” de Natsume Soseki, libro donde los sentimientos son el alma de la dramática pero bella historia de amor de sus protagonistas y asocie Kokoro al sentimiento que debe guiar el tiro.

El tiro desde ese día intento realizarlo disfrutando más de su preparación, de sus gestos, de la armonía de movimientos que el kyudo exige, no siempre lo consigo es más que evidente, pero poner sentimiento a lo que intento hacer me resulta agradable y permite que mi lenta progresión en el kyudo, sea compensado con un inmenso placer de realizarlo con ese sentimiento, intentando que Kokoro sea siempre el hilo conductor de mi trabajo.

Quizá esté equivocado, solo es una opinión y en Kyudo las opiniones personales sirven para poco, pero hasta que no descubra o me indiquen que he interpretado mal las palabras de Nakatsuka sensei, seguiré disfrutando de aprender y practicar así.

jueves, 28 de febrero de 2008

Do


No olvides nunca
Que el camino del té
No es más de esto:
Calentar el agua,
Preparar el té y beberlo
(Regalo de cumpleaños de Karen, una muy buena amiga)

domingo, 10 de febrero de 2008

Frustración y Kyudo

El Kyudo es un camino, un “Do”, una vía de autoconocimiento y de auto encuentro, dicen que todos los caminos en la vida llevan a ninguna parte, a ningún lugar preciso, Machado decía “Caminante son tus huellas el camino nada más, caminante no hay camino, se hace camino al andar..”, y eso es el kyudo, igual que la vida, un camino que no existe, que se crea según se recorre y que nunca es fácil.

Precisamente en el Kyudo y en la aparente sencillez de su ejecución radica uno de sus mayores problemas.

Otras artes marciales Japonesas, como el Aikido, el Karate, el Judo, etc, tienen un amplio arsenal de técnicas y katas, un horizonte de conocimientos más amplio, son más difíciles de aprender, requieren de unas habilidades técnicas, de elasticidad, buena forma física, etc, en Kyudo es mucho más sencillo, un arco una flecha, ocho movimientos básicos, unos movimientos armónicos y fin, ya no hay casi nada de técnica que aprender.

La frustración llega de inmediato, que hago ahora, no mejoro demasiado, no progreso, no se que hacer… uno se queda solo consigo mismo y aparece el “ego”, ese es un “ego” realmente peligroso, el que busca su propio reconocimiento, déjalo pasar es más peligroso que el clásico “ego” frente a los demás, ese es necesario en la vida cotidiana y solo hay que evitar que nos controle y devore, eso es algo más fácil de conseguir, el peor “ego” es el que nos cuestiona a nosotros mismos un superego que además es el antagonista del “ello”el que debe tirar la flecha, el que debe aflorar de nuestro interior y hacerlo sin hacernos sentir nada especial por ello, el ser esencial sin planteamientos extraños ni autocríticas.

Desde que practico Kyudo siempre voy encontrando frustraciones, Sep sensei dice que el Kyudo es un camino de fracasos, al principio no se entiende demasiado, resulta incluso algo triste pensar que es así, pero después resulta cierto, siempre aparece frustración e incomodidad.

A mi me frustra no mejorar mi Kyudo, me incomoda enseñar a otros, no soy quien, me incomoda dar ordenes o trabajos, nunca me gusto demasiado, me incomoda ser responsable, prefiero que lo sean otros, me incomoda y me frustra tirar delante de los demás y que me juzguen, me incomodan muchas cosas y me frustran otras tantas, pero con el paso del tiempo y con la práctica continua del Kyudo convencido de que es para mi un buen camino, cada vez me he ido frustrando e incomodando menos, espero algún día no frustrarme nada y no incomodarme nada, pero solo perseverando en la práctica constante averiguare si es así.

Mientras tanto el paseo por el camino y a pesar de las frustraciones es muy interesante, a veces uno se cansa, hay empinadas cuestas, a veces llueve o truena, pero siempre vale la pena recorrerlo, hay bonitos paisajes que admirar y excelentes personas con las que compartir el itinerario.

El Kyudo es un camino un “michi” un “do” con corazón, con “kokoro” y los caminos con corazón merecen ser recorridos.

Pero es solo un camino, hay otros.

jueves, 1 de noviembre de 2007

KIAI, la concentración de la energía



En nuestro foro privado del Dojo de Kyudo Mallorca y a raíz de la traducción de una apuntes surgió la pregunta “que es KIAI”, se inicio entonces un interesante intercambio de opiniones y experiencias.

Si nos ceñimos a lo expresado en el Kyudo como KIAI, es “simplemente” la concentración de la energía,….. casi nada y desde esa definición empiezan las dudas, ¿concentración?, ¿energía? Como se fabrica esto, que es el Ki, como se concentra, desarrolla o armoniza si no sabemos muy bien o nada bien que es.

Yo me quedo con el párrafo que indicaba Toni “Parece que el Kiai es el momento donde no hay ninguna separación entre la acción y el pensamiento, el instante donde la concentración, la postura y la respiración colaboran para enfocarse sobre el momento presente, como una lupa que concentra el Sol en un punto con gran intensidad” esa me parece una buena interpretación de lo que puede ser la concentración del Ki, el Kiai.

Toni propone intentar contar opiniones y experiencias sobre el Ki, va la mía.

La primera vez que me pare a pensar en lo que era el Ki, al menos de una manera consciente fue hace unos 16-17 años, para mi todavía no se llamaba Ki para mí, era Chi, ya que en aquel entonces empecé a practicar Tai-Chi y ávido de conocimientos intelectuales (ahora se que sirven de poco en esta materia) me compre un libro titulado “el tejido invisible”, el titulo parecía atractivo, pero el libro era un manual de Kung Fu y no resulto demasiado interesante, pero entre el titulo y algunos conceptos que se nombraban en el, Tao, Chi, meridianos energéticos, energía espiritual, nacio en mí la idea de proponerme un cambio, dejar de pensar en el cuerpo con la clásica visión cartesiana, y considerar la posibilidad de que existieran otras formas de entender el funcionamiento corporal y vital.

El Ki, el Chi, el Qi o el prana, que son equivalentes no pueden ser entendidos desde una perspectiva cartesiana, considerando el cuerpo y la mente como dos elementos independientes y el cuerpo como un mecanismo, segregable en órganos y elementos aislados que forman un todo, aunque eso sea claramente lo evidente.

Aquí es donde ya puede tener cabida el concepto de Ki, no somos un cuerpo y una mente, somos una expresión del Ki, de la energía universal, una de las infinitas formas en las que se puede manifestar y que en nuestro caso se manifiesta a través del cuerpo y del espíritu.

El ki, la energía vital, fluye a través nuestro y genera vida y pensamiento, si el fluir es ordenado, el cuerpo y la mente funcionan en armonía y estamos en estado de salud, por el contrario un ki mal canalizado produce enfermedad, perturbación y alteración emocional.

En la cultura occidental es un concepto prácticamente inexistente en la actualidad, solo está contemplado en las culturas orientales, por eso está tan presente en cualquier actividad relacionada con la salud y el espíritu en las culturas asiáticas o hindúes y es un elemento indispensable para conseguir una armonía vital.

Estoy de acuerdo en lo que dice Jean Benayoun, solo la constancia y la práctica constante en una actividad denota tener buen Ki, no se que es lo primero, si realizar una practica constante hace aflorar el Ki o un buen Ki hace ser constante en la práctica, en cualquier caso es indispensable la constancia.

Uno se sumerge en los movimientos del cuerpo, ejecuta los movimientos y los hace realidad, cuando se dominan los movimientos, entonces uno es capaz de entender lo que está pasando y lo que significan, pero uno tiene que adentrarse en la práctica constante para entenderlo.

Del libro del Tejido invisible, me quede con una frase · “Movimiento del cuerpo para atraer a la mente, entonces, ya son solo uno, esta es la chispa que atrae a la energía, esa es la verdad del cuerpo, ya tienes el TAO”

Para mi aunque lo nombre poco, el Ki o llamémosle como queramos es una realidad, quizá equivocada, pero no más que el resto de realidades sobre la vida que circulan por la comunidad científica, que a pesar de sus innegables logros, todavía es incapaz de curar un resfriado o de curar la depresión o la ansiedad, tan solo parchearlas con un ataque de fármacos impresionante.

Como considerarme una forma de la energía es una elección personal, como creer en Dios o no, me quedo con esa idea, a mi me satisface plenamente y me mantiene en un equilibrio personal aceptable, ademas no altero el Tao de Einstein, "E=mc2".

martes, 9 de octubre de 2007

El hallazgo




Resulta interesante reflexionar sobre las cosas que nos suceden a lo largo de la vida, las que nos resultan agradables, las que no lo son en absoluto, las que nos son indiferentes, las que nos enojan, etc. De todas ellas deberíamos aprender algo, extraer alguna conclusión, duda, sabiduría, o simplemente tomar conciencia del hecho.

Es curioso observar que muchas de las cosas que nos van sucediendo, a veces hemos tenido el deseo de que sucedan, casualidad, causalidad, destino… a mi me gusta referirme a lo que A. Jodorowsy, define como la “danza de la realidad”, lo que deseas aparece, de manera súbita, inesperada, solo con desearlo o simplemente con pensarlo, se materializa.
No es, evidentemente algo que sucede siempre, pero si en muchas ocasiones, para los creyentes puede ser el fruto de sus plegarias, de sus deseos de buen corazón, para otros el fruto de una búsqueda, de un trabajo, pero da igual “aparece” y eso es lo importante.

Mi encuentro con el Kyudo, sucedió así, apareció.

Este hecho aislado podría no haber pasado de una anécdota personal, pero resulto que lo que para mí fue un hallazgo, lo fue al mismo tiempo para otras personas, con las que tenía un vínculo de ocio común, pero que eran en el aspecto personal desconocidas para mí.

Juntas asistimos a un curso de este arte japonés con una buena dosis de curiosidad, alguna expectativa y sin ninguna idea preestablecida de lo que sucedería más tarde.
Después de un fin de semana de torpes movimientos y grandes frustraciones, la práctica del Kyudo había germinado en nosotros, ya era un camino que habíamos decidido emprender, camino duro pero gratificante, hemos atravesado momentos de gran dificultad, de aislamiento, de desorientación, pero estas dificultades no han hecho sino reforzar esa unión y ese esfuerzo que hasta la fecha continúa sin el menor requebranto.

Así nació el Dojo de Kyudo de Mallorca, que lejos de convertirse en una practica privada de un grupo de amigos, se ha ido enriqueciendo con la incorporación de otras personas para los que el Kyudo, también ha sido un hallazgo, algo que cuando empezaron quizá no suponía nada especial para ellos, solo una actividad interesante que merecía ser probada, pero que estoy seguro que enriquecerá su vida por el periodo que sea, nada es eterno y la práctica del kyudo tampoco, también estoy seguro de que no ha sido así por casualidad, ha sido así porque, así tenia que ser.

Los acontecimientos que han ido marcando el funcionamiento del Kyudo en Mallorca no hacen sino ratificar que “la danza de la realidad” se mueve, así se han ido sucediendo hechos, visitas, acontecimientos, que contribuyen a que el kyudo sea algo que se desarrolla solo, simplemente empujado por los acontecimientos, yo diría que nuestra voluntad, solo es una pequeña parte de una voluntad que escapa a nuestra percepción, pero que más da, es fantástico que así sea.

Nosotros mientras tanto, seguiremos empeñados en aprender kyudo, arte en el que los conocimientos se adquieren a pequeñas dosis, con la paciencia que requiere la realidad, ella es la que manda.

lunes, 8 de octubre de 2007

Sed


"Decimos que tenemos sed y

estamos en medio del río."

lunes, 1 de octubre de 2007

Las perturbaciones.


Me he de confesar seguidor del Blog de Toni http://bujinroadbook.blogspot.com/ , siempre apunta interesantes pensamientos y buenas reflexiones.


He leído, como hago siempre, con sumo interés y expectación, el escrito al que Toni ha titulado “Las dos curvas”, el articulo me parece esplendido y estoy totalmente de acuerdo con lo que Toni ha expresado en el.


No soy muy aficionado a la escritura, he de reconocerlo, mis pensamientos y reflexiones normalmente no transcienden más allá de mi persona, son pensamientos producto de mis experiencias vitales que van encontrando su lugar en mi mente, colocándolas en ocasiones en el que yo creo su sitio, quedando pendientes de colocación en otras y a veces simplemente desechándolas por considerarlas poco acertadas.


Ya hablando con Toni, en alguna ocasión, surgió el tema de que sería interesante compartir las experiencias interiores que cada uno de nosotros tiene sobre diversos temas que nos son comunes y que aparecen a veces simplemente por ser practicantes de kyudo y tener inquietudes similares. El Kyudo no tiene nada de especial ni presupone nada de nadie, cada uno lo practica por motivos diferentes y obtiene resultados diferentes, pero seguro que hay un punto en común que nos conecta y que no se si alguien podría encontrar y definir.

En esta ocasión las reflexiones de Toni me han inspirado a abrir mi pequeño cajón de experiencias y exponer un punto de vista que puede ser complementario al que ha explicado Toni en su artículo, servirá como inicio de mi Blog.
Las circunstancias han hecho que yo sea uno de los sempais del dojo, es decir alguien que simplemente empezó antes, esto hace que quizá pueda aportar experiencias que para los kohais, están por venir, aunque evidente llegarán y con rapidez.

Los danes podrían ser muy importantes, por ejemplo para saber que “lugar” ocupamos en al fila para formar, una sencilla razón para su existencia, para saber si hay que comprarse Kimono o no, para saber que seminario de aprendizaje te toca, pero frivolidades aparte, es evidente que no son las razones para su existencia.

Si leemos en kyudo manual Vol. I veremos los requisitos para ser aptos en cada uno de los Dan establecidos en el Kyudo (serviría para cualquier arte marcial).

En ellos se habla de técnica, aciertos, espiritualidad, armonía, respiración etc. Pero no explica nada más.

El “Dan” no es más que la percepción que tienen tus examinadores de tu nivel de desarrollo en el Kyudo, algo que es totalmente subjetivo y que además no tiene la mínima importancia que así sea.

Aquí viene la importancia del examen que comenta Miguel Ángel, de “como” se encontrara él en el examen, ese es el termómetro que marcará la verdadera evolución interior. En los primeros exámenes, aparecen las perturbaciones, existen los nervios y las expectativas propias de todos los que nos presentamos ante un tribunal, deseo de aprobar (al ego le gusta el dulce…), hacerlo bien, miedo a fracasar, a cometer errores..etc.
En los exámenes siguientes ya se suman las comparaciones con los otros, “Yo creo que tiro mejor que ese y no me han aprobado y a él si”, “tuve mala suerte” “si no me hubiera tocado de Omae lo habría hecho mejor” y así un largo etcétera.

Onuma Sensei decia que " Aprendemos un poco sobre nosotros cuando aprobamos un examen, pero aprendemos muchísimo más cuando suspendemos."

Dan de Prospero Kyoshi 6º dan, dice que en Japón le enseñaron a ver el examen como un Koan Zen, un enigma simple que obliga a investigar más allá de lo cotidiano.

El examen nos obliga a hacer algo simple pero en un ambiente diferente, con gente diferente, dojo diferente (ver Art. La cuestión del Examen) y objetivos personales diferentes, veremos a lo largo de nuestro camino que mucha gente quiere “ser” tal o cual dan, que lo “egos” abundan más que lo que seria deseable, pero encontraremos una excelente recompensa cuando veamos que ese no es nuestro propósito, y que nuestro objetivo en el examen solo será entrar, tirar y salir de acuerdo a la ley del tiro, con tranquilidad, sin deseo, sin expectativa, solo con nuestro tiro interior que intentamos realizar de la mejor manera y que a veces sale y la mayoría de veces no, no pasa nada, hay toda la vida para mejorar eso.
En Tokio vi pasar a mucha gente de grado, en mi grupo en concreto, algunos no realizaban Za sharei, (estában más cómodos de pie), otros no aguantaban kiza (duele), algunos afinaban su puntería para realizar los dos matos a los que obliga el 4º Dan, pero a mi con mis ya tres suspensos me daba igual, y lo digo con total sinceridad, yo creo que solo tengo nivel de 3 dan y prefiero quedarme en 3 dan y no aprobar un 4º dan si no soy capaz de aguantar el Kiza bien, ni quiero tirar de pie aunque las rodillas me duelan y los aciertos a mato llegarán cuando tengan que llegar como un proceso natural, en el que yo solo puedo poner voluntad y esfuerzo, sin obsesionarme, sin enfadarme, tolerándome, pero con constancia, con entrega, con perseverancia y con trabajo.

El tiro de apertura de Kamogawa sensei en Tokio fue todo un ejemplo de dignidad y buen hacer, en Kiza, con Kiai, con Ikiai, con Maai, sin trucos, sin artificios, sin queja, un tiro de maestro.

Después de verle y a pesar de su edad, mi Kyudo es un Kyudo pobre , necesita de años de pulimento y trabajo, verlo me convenció de que el buen camino está en practicar el kyudo con esa dignidad y con ese objetivo, mi examen ya estaba hecho, faltaba solo el tramite del Dojo Meiji dos días más tarde.


Creo que se puede evolucionar interiormente, crecer y alcanzar una plenitud personal, sin llegar a tener un grado muy alto y se puede tener un grado alto y carecer de todo lo anterior, ejemplos son fáciles de encontrar y solo con verlos se suelen reconocer.


Pero no por eso se ha de dejar de intentar, de continuar presentándose a los exámenes aunque solo sea para suspender, en Japón un sensei (que siempre viene a felicitarte cuando suspendes) lleva más de 17 años suspendiendo para pasar de grado y no le importa en absoluto, forma parte de ese quehacer, de ese trabajo que hay que realizar cuando se ha alcanzado el nivel de la curva en el que la evolución de la técnica es cero, ya no hay técnica que mejorar ni aprender, solo paciencia, constancia y rectitud, valores que llevan al Shin, Zen, Bi del kyudo.



“La paciencia es un árbol que tiene raíces amargas pero que da dulces frutos”

Tradicional

miércoles, 10 de mayo de 2006

Mitori Geiko

Todos los practicantes de Kyudo sabemos la importancia que tiene “Mitori Geiko”, de hecho, el aprendizaje a través de la observación nos acompaña a lo largo de toda la vida y en cualquier actividad desde nuestro nacimiento.

En Kyudo, adquiere un valor especial al ser incorporado como una de las técnicas de aprendizaje de todo lo que, formando parte del Kyudo, es difícilmente explicable de forma escrita y especialmente difícil de aprender de otra forma que no sea la observación pura. Explicar como realizar Kihontai de manera correcta esta descrito en el “Manual de Kyudo”, pero nadie conseguiría salir de la torpeza de movimientos con la que todos empezamos, sin la observación , sin Mitori Geiko.

Durante el primer Seminario Europeo al que asistí, en Lovaine-la-Neuve, Bélgica, tome conciencia real de la magnitud de este necesario aprendizaje, mi especial despertar lo tuve al ver realizar Shitsu a Akiyama Sensei.

Se había iniciado una practica en la que se enseñaban las distintas formas de corregir las faltas o errores del tiro en Kyudo, las técnicas las intentaban llevar a cabo los practicantes, Mudan en este caso, y en un momento de la practica al realizar Shitsu en el que se caía un arco, a Akiyama sensei le pareció que no se había entendido bien no recuerdo exactamente “que” de la forma en cuestión, entonces ella realizo personalmente la recogida del arco y la colocación de nuevo en la mano del arquero que había cometido el error.

Los movimientos de Akiyama sensei, fueron de una belleza y perfección extrema, mostraban además la gran energía de la que es poseedora, Carlos Cazador y yo, que estábamos juntos en ese momento, cruzamos la mirada y no importo decir palabra alguna, la asistencia al seminario ya estaba justificada solo por esa percepción de “cómo” debe de ser realizado el movimiento, y también con la seguridad de que jamás llegaríamos a realizar un movimiento con tanta corrección y belleza, pero nos daba igual, el momento fue extraordinario.

Hace relativamente poco tiempo, encontré en una pagina Web de la federación francesa (FFK), una foto de uno de los tiros que realizo Akiyama sensei durante la celebración del Seminario Europeo, la foto es el actual fondo de pantalla de mis ordenadores, tanto en casa como en el trabajo, delante de los paso bastantes horas. Es gratificante que después de acabar alguna tarea delante de la pantalla, aparezca esta foto espléndida, me recreo incansablemente con su observación, es mi Mitori Geiko diario.

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